La gallina no tiene dientes. Se traga el maíz entero, sin masticar. Y aparte se traga piedritas del suelo, a propósito. Te voy a explicar cómo tritura su comida sin un solo diente.
El grano baja por el cuello y cae en una bolsa que tiene a la entrada del pecho: el buche. Ahí se guarda y se va ablandando, pero nadie lo muele todavía.
Soy la veterinaria Karla Gastélum y mi misión es que cada vez más personas aprendan a cuidar mejor a sus animales.
Del buche, el grano pasa al primer estómago, donde le caen ácido y jugos digestivos. Se moja, se pone blando, pero sigue entero, sin romperse.
Y entonces llega a la molleja: una bolsa de puro músculo, gruesa y fuerte, con una capa dura por dentro. Ahí la están esperando las piedritas que la gallina se tragó antes.
Los músculos se aprietan por turnos, y las piedritas ruedan, machacando el grano contra esa pared dura, una y otra vez. Eso le hace de dientes a la gallina.
El maíz sale molido, casi hecho harina, hacia el intestino. Las piedritas no salen: se quedan trabajando, y de tanto moler se van desgastando, hasta quedar lisas y chiquitas. Por eso la gallina vuelve al suelo a buscar más.
Así que cada gallina que veas picoteando piedritas anda escogiendo sus propias herramientas. No tiene dientes, pero se los fabrica sola.
