Cuando tu perro empieza a envejecer, no significa que tengas que dejar de pasearlo o tratarlo como si estuviera enfermo. Pero sí hay algunos cuidados que debemos empezar a cambiar para ayudarlo a mantenerse sano y con una buena calidad de vida durante más tiempo. Comparte esta información con todas las personas que tengan perritos en casa.
El primero es su alimentación. Conforme envejece, pueden cambiar sus necesidades de energía y nutrientes, por eso existen alimentos formulados específicamente para esta etapa. Puedes encontrar opciones como NUPEC Senior o NUCAN Senior y elegir la que mejor se adapte a las necesidades de tu perro y a tu presupuesto.
Soy la veterinaria Karla Gastélum y mi misión es que cada vez más personas aprendan a cuidar mejor a sus animales.
El segundo es cuidar su peso. Los kilos de más pueden dificultar todavía más su movilidad y aumentar la carga sobre sus articulaciones. Pero tampoco queremos que pierda músculo, así que no reduzcas su comida simplemente porque ya está viejito.
Tercero: no dejes de pasearlo solo por su edad. El ejercicio sigue siendo importante. Lo que debemos adaptar es la intensidad y duración a lo que él pueda hacer. Para muchos perros viejitos funcionan mejor paseos tranquilos y constantes que esfuerzos intensos de vez en cuando.
Cuarto: cuida muchísimo sus dientes. El mal aliento no debe asumirse simplemente como parte de hacerse viejo. Puede existir enfermedad dental que provoque dolor y dificultad para comer. El cepillado frecuente con pasta dental para perros ayuda, y algunos necesitarán una limpieza dental profesional.
Y quinto: observa los pequeños cambios. Si empieza a levantarse con dificultad, pierde peso, toma mucha más agua, deja de comer, se desorienta o cambia notablemente su comportamiento, no lo atribuyas automáticamente a la edad. Algunas enfermedades empiezan con cambios muy discretos.
Envejecer no significa estar enfermo. Con algunos ajustes podemos ayudar a nuestros perros a mantenerse activos, cómodos y acompañarnos con una mejor calidad de vida durante esta etapa.
Esta información es educativa y no sustituye una valoración veterinaria.
Adapta la casa antes de que se caiga
- Tapetes o alfombras en los pasillos de piso liso: resbalarse es la causa más común de que un perro mayor deje de moverse, por miedo.
- Rampas para el sillón, la cama y el coche. Saltar es lo que más castiga su cadera y su columna.
- Cama ortopédica y en un lugar sin corrientes de aire: el frío empeora mucho el dolor articular.
- Platos elevados si le cuesta agacharse, y más bebederos repartidos por la casa.
- Uñas cortas y pelo recortado entre las almohadillas: mejora el agarre y previene resbalones.
El «alzhéimer» canino existe y tiene tratamiento
Se llama disfunción cognitiva y aparece en muchos perros a partir de los 9 o 10 años. Las señales se resumen en cinco: desorientación (se queda mirando la pared, se pierde en casa), cambios en su relación contigo (ya no saluda o se pega demasiado), cambios de sueño (camina de noche, duerme de día), accidentes en casa en un perro que ya sabía, y menos actividad. No es «solo la vejez»: hay dietas, suplementos y medicamentos que retrasan el avance, y funcionan mucho mejor si se empieza temprano.
Si va perdiendo la vista o el oído
- No muevas los muebles. Un perro ciego se orienta por memoria y por olfato, y una casa estable le devuelve la seguridad.
- Avísale antes de tocarlo: habla, pisa fuerte para que sienta la vibración, deja que te huela. Despertar de golpe a un perro sordo provoca sustos y mordidas.
- Enséñale señas con la mano: los perros aprenden órdenes visuales a cualquier edad.
- Nunca lo sueltes en la calle: no oye el claxon ni tu llamado.
- Pon tapetes con texturas distintas en puntos clave —la puerta, su plato— para que se ubique solo.
Sobre los suplementos para articulaciones
Lo que tiene mejor respaldo hoy es el control del peso, el ejercicio regular de bajo impacto y el manejo del dolor indicado por el veterinario. Los ácidos grasos omega-3 en dosis terapéutica tienen evidencia razonable; glucosamina y condroitina, resultados mixtos. Nada de eso sustituye una valoración: un perro mayor cojo puede tener artrosis, pero también un problema neurológico o un tumor óseo.
Revisiones cada 6 meses, no cada año
A partir de los 7 años —o de los 5 en razas grandes— la recomendación cambia: consulta dos veces al año, con biometría, química sanguínea, orina y presión arterial. Medio año en la vida de un perro mayor equivale a varios de los nuestros, y casi todo lo que se detecta a tiempo en esta etapa se controla.
