Sales a pasear con tu perro y a los 3 metros ya se paró a oler un poste. Lo jalas, avanza 2 pasos y se para otra vez. Comparte esta información con todas las personas que tengan perros en casa.
No está perdiendo el tiempo. Está leyendo.
Ese poste es el periódico del barrio: ahí quedó escrito qué perros pasaron, si son machos o hembras, si alguna está en celo y hace cuánto estuvieron ahí.
Tú ves un poste. Él ve las noticias del día.
Por eso, cuando tu perro se detiene a olfatear, déjalo. Tenle paciencia. Para él, oler no es una distracción del paseo: es el paseo.
Soy la veterinaria Karla Gastélum y mi misión es que cada vez más personas aprendan a cuidar mejor a sus animales.
Su nariz está hecha para esto. Cuando olfatea, parte del aire se desvía a una cámara en el fondo de la nariz con cientos de millones de receptores de olor. Tú tienes unos cuantos millones. Por eso un poste que a ti no te dice nada, a él le cuenta todo.
Así puedes ayudarlo
Dale tiempo. Si tienes poco, en lugar de apurarlo todo el camino, deja que los primeros minutos sean suyos: que huela lo que quiera. Después caminan a tu ritmo.
No lo jales del collar. Un tirón lastima el cuello, sobre todo en perros pequeños. Si puedes, usa pechera. Si no, espera a que termine y llámalo con voz tranquila. Casi siempre se viene solo.
No lo regañes por oler. No está siendo desobediente. Está haciendo lo que su cuerpo le pide. Un perro que puede oler a gusto regresa más tranquilo a casa.
Lo que sí debes cuidar: que no coma lo que encuentre en el suelo ni tome agua de charcos. Ahí sí retíralo, con calma.
Si es cachorro y todavía no tiene todas sus vacunas, mejor que no huela suelo ni popó de otros perros. Enfermedades como el parvovirus se contagian por ahí.
Y una señal para estar atento: si tu perro dejó de oler en los paseos, si le sale moco o sangre de una sola fosa, o si le cuesta respirar, eso no es normal. Ahí sí toca veterinario.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un médico veterinario. Ante una urgencia, acude de inmediato a un veterinario.
También puede usar la nariz dentro de casa
No necesitas perfumes ni aparatos para ofrecerle un juego de búsqueda. Puedes usar unas cuantas croquetas de su ración habitual. La idea es darle una tarea sencilla que pueda resolver, sin añadir un montón de premios a su comida del día.
- Elige un espacio tranquilo y coloca algunas croquetas a la vista sobre una superficie limpia. Deja que las encuentre a su ritmo.
- Cuando entienda el juego, ponlas en lugares un poco menos evidentes, pero accesibles. No las escondas junto a cables, productos de limpieza ni muebles que pueda tirar.
- Quédate cerca. Si se frustra o empieza a morder objetos para llegar al alimento, facilita la búsqueda y termina con algo que pueda encontrar.
- Si usas un juguete dispensador, elige un tamaño que no pueda tragarse y retíralo si se rompe. El juego siempre necesita supervisión.
Cada perro busca a su manera
Su interés cambia según el ambiente y los olores disponibles. No hace falta compararlo con un perro de rescate ni esperar que encuentre todo al primer intento. El olfato le permite recoger información que nosotros pasamos por alto; dejarlo explorar con calma convierte algo cotidiano en una actividad para él.
Estos juegos complementan sus paseos, el movimiento y la convivencia contigo. Cuando salgan, sigue vigilando lo que encuentra: darle libertad para olfatear no significa permitir que ingiera basura o se acerque a una zona peligrosa.
