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Una familia se enfermaba una y otra vez y nadie encontraba la causa… hasta que analizaron a su gato

29 de agosto de 2026 4 min de lectura Elaborado por: Dra. Vet. Karla Gastélum
Una familia se enfermaba una y otra vez y nadie encontraba la causa… hasta que analizaron a su gato

Durante meses, una familia vivió atrapada en el mismo ciclo: infección, antibióticos, recuperación… y otra infección. Los médicos no entendían qué estaba pasando, porque aparentemente estaban haciendo todo bien. La respuesta terminó apareciendo donde casi nadie habría pensado buscarla. Comparte esta información con todas las personas que tengan gatos en casa.

La familia había sufrido 7 episodios de estreptococo en aproximadamente 6 meses. Habían cambiado cepillos de dientes, limpiado profesionalmente la casa y recibido varios tratamientos. Hasta que decidieron analizar a Umberto, su gato, que parecía completamente sano.

La prueba encontró estreptococo del grupo A en su garganta. Los especialistas creen que probablemente un humano contagió primero al gato y este pudo convertirse temporalmente en portador dentro del ciclo de reinfecciones. Después de tratar simultáneamente a la familia y al gato, las infecciones dejaron de aparecer.

Pero la enseñanza NO es que debamos tener miedo de los gatos. Este fue un caso extraordinariamente raro.

Si en tu familia una infección aparece una y otra vez, lo primero es volver con el médico y buscar la causa en lugar de repetir antibióticos por cuenta propia. También es importante completar exactamente el tratamiento indicado, lavarse frecuentemente las manos y evitar compartir vasos, cubiertos o comida mientras alguien está enfermo.

Y si las infecciones siguen regresando, dile al médico quiénes viven en casa, quiénes han tenido síntomas y cualquier información que pueda ayudar a encontrar un patrón. Si existe una razón concreta para sospechar de una mascota, debe evaluarlo también un veterinario.

No abandones ni mediques a tu mascota por una historia como esta. En el caso de Umberto, el problema pudo tratarse y el gato siguió viviendo con su familia.

Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un médico o veterinario.

Lo que sí se comparte entre humanos y mascotas

  • Tiña: hongo de la piel, muy común en gatitos rescatados. Manchas redondas con comezón; se trata en ambos.
  • Sarna sarcóptica: del perro a la persona provoca ronchas con comezón intensa; se resuelve al tratar al animal.
  • Giardia y salmonela: por heces y por manejo de alimento crudo. Es una de las razones por las que las dietas crudas exigen higiene extrema.
  • Enfermedad por arañazo de gato (bartonela): ganglio inflamado y fiebre después de un arañazo; se previene con control de pulgas y cortando uñas.
  • Leptospirosis y toxoplasmosis: ya comentadas, ambas se previenen con vacunación, higiene y buen manejo del arenero.
  • Rabia: la única de esta lista que es mortal casi siempre. Por eso la vacuna antirrábica es obligatoria y gratuita en las campañas.

Higiene que evita el 90% de los problemas

  1. Lávate las manos después de recoger heces, limpiar el arenero o servir comida cruda.
  2. Recoge las heces a diario del patio y de la caja de arena; muchos parásitos necesitan días fuera para volverse infecciosos.
  3. Desparasita a tus animales según el calendario del veterinario, no «cuando te acuerdas».
  4. Control de pulgas todo el año: las pulgas transmiten varias de estas enfermedades y además la tenia.
  5. Que no te lama la cara ni las heridas, y no compartas platos ni cubiertos con tus mascotas.
  6. Corta sus uñas y evita los juegos que terminen en arañazos, sobre todo con niños.

Quiénes deben cuidarse más

Bebés, adultos mayores, embarazadas y personas con defensas bajas —quimioterapia, trasplante, VIH— tienen más riesgo, pero eso no significa deshacerse de la mascota. Las guías médicas coinciden: con higiene, vacunas al día y revisiones veterinarias, la convivencia es segura y además hace bien a la salud mental. Lo que sí conviene evitar en esos casos son las dietas crudas, los reptiles y las aves en el mismo cuarto, y limpiar el arenero uno mismo.

Cuando el médico y el veterinario deben hablarse

Es lo que se conoce como «Una sola salud»: la de las personas, la de los animales y la del ambiente están conectadas. Si en tu casa hay infecciones que se repiten, dile al médico quiénes viven ahí, incluidos los animales; y dile al veterinario si alguien de la familia está enfermo. Ese dato compartido es el que resolvió el caso de Umberto, y el que evita meses de antibióticos inútiles.