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Si tu perro se muerde mucho las patas, podría tener un problema

17 de agosto de 2026 3 min de lectura Elaborado por: Dra. Vet. Karla Gastélum
Si tu perro se muerde mucho las patas, podría tener un problema

Tu perro no puede decirte que le arden, le pican o le duelen las patas, pero puede demostrártelo de otra manera: lamiéndolas o mordiéndolas constantemente.

Hacerlo ocasionalmente puede ser normal. Pero si se ha vuelto constante, revisa bien sus patas, especialmente entre los dedos y las almohadillas.

Busca enrojecimiento, inflamación, humedad, heridas, secreciones o un olor que sea diferente o mucho más intenso de lo habitual. Estas señales pueden aparecer por alergias, irritación, parásitos, alguna lesión o infecciones causadas por bacterias o levaduras.

Y hay algo curioso: algunas patas huelen naturalmente parecido a frituras o chicharrones por los microorganismos que normalmente viven en la piel. Ese olor, por sí solo, no significa que tu perro tenga una infección. Lo preocupante es cuando cambia o se vuelve más fuerte y además aparecen otras señales como enrojecimiento, inflamación o lamido excesivo.

Si notas que tu perro se muerde las patas constantemente o presenta alguno de estos cambios, evita diagnosticarlo o medicarlo por tu cuenta. Un veterinario puede determinar qué está causando la molestia y darle el tratamiento adecuado.

Esta información es únicamente orientativa y no sustituye la valoración de un médico veterinario.

Las 5 causas más frecuentes

  • Alergia ambiental (atopia): polen, polvo, pasto. Suele empeorar en ciertas épocas del año y viene acompañada de orejas rojas y comezón en la panza.
  • Alergia alimentaria: menos común de lo que se cree, pero existe; se confirma con una dieta de eliminación indicada por el veterinario, no adivinando.
  • Pulgas. Una sola pulga puede desencadenar una reacción intensa en un perro alérgico, aunque no le veas ninguna encima.
  • Algo clavado o pegado: una espiga o semilla entre los dedos es un clásico, y provoca lamido intenso en una sola pata.
  • Dolor articular o ansiedad: los perros mayores lamen la pata que les duele, y los aburridos o estresados lamen por compulsión, siempre en el mismo punto.

Qué revisar tú antes de la consulta

  1. Separa los dedos con buena luz y busca enrojecimiento, una bolita entre ellos, cortes o una espiga clavada.
  2. Revisa las uñas: una uña rota o encarnada duele mucho y no siempre se ve de frente.
  3. Toca las almohadillas: agrietadas, quemadas por el asfalto caliente o con pegamento, chicle o resina.
  4. Fíjate si es una sola pata o las cuatro. Una sola pata apunta a algo local; las cuatro, a alergia.
  5. Anota cuándo empeora: después del paseo, en la noche, cuando te vas de casa. Esa información vale más que cualquier foto.

Lo que puedes hacer en casa sin riesgo

  • Enjuagar y secar bien las patas al volver del paseo, sobre todo entre los dedos: reduce muchísimo la comezón por alérgenos ambientales.
  • Mantener el control de pulgas al día, todo el año, en todos los animales de la casa.
  • Recortar el pelo entre las almohadillas para que no acumule humedad ni basura.
  • Aumentar el ejercicio y el juego mental si el lamido aparece por aburrimiento.
  • Un collar isabelino temporal si ya se hizo una herida, mientras llega la consulta: la herida no cierra si sigue lamiendo.

Lo que NO debes hacer

No le apliques cremas, pomadas ni antibióticos humanos, y menos con cortisona: enmascaran la causa y algunos son tóxicos si los lame. No lo bañes cada tercer día «para quitarle la comezón»: reseca más la piel. Y no lo regañes por lamerse: el lamido es un síntoma, no una travesura.