Si tu perro tiene estos pelos debajo de las patas, debes recortarlos. Cuando el pelo que crece entre sus almohadillas se vuelve demasiado largo, puede acumular suciedad, humedad y pequeños residuos, además de disminuir el contacto de las almohadillas con el suelo y hacer que algunos perros tengan menos tracción en superficies resbalosas. Comparte esta información con todas las personas que tengan perritos en casa.
Pero cuidado: el objetivo NO es meter las tijeras profundamente entre sus dedos ni raparle toda esa zona. Lo recomendable es mantener el exceso de pelo aproximadamente al nivel de las almohadillas o ligeramente más corto.
¿CÓMO HACERLO?
Revisa primero la parte inferior de cada pata. Si el pelo sobresale y cubre las almohadillas, probablemente necesita un recorte.
Esta es una zona delicada y un movimiento inesperado del perro puede terminar en una cortada. Por eso, si nunca lo has hecho, lo más seguro es pedirle a un veterinario o peluquero canino que te enseñe la técnica adecuada o que lo haga por ti.
También aprovecha para separar suavemente sus dedos y buscar enrojecimiento, heridas, espigas, piedritas u otros objetos atrapados.
Y atención si tu perro comienza a lamerse o morderse las patas constantemente. El exceso de pelo puede esconder un problema, pero el lamido frecuente también puede ser señal de alergias, inflamación, infección, dolor u otras enfermedades que necesitan valoración veterinaria.
Sus patas soportan todo su peso y están en contacto con el suelo todos los días. Revisarlas regularmente puede ayudarte a encontrar un problema antes de que empeore.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración ni las recomendaciones de un médico veterinario.
La prueba de los 7 segundos
Antes de salir, pon el dorso de tu mano sobre el asfalto durante 7 segundos. Si no aguantas, tu perro tampoco: sus almohadillas se queman con el pavimento a partir de unos 52 °C, y en muchas ciudades de México eso ocurre desde media mañana. Las quemaduras se ven como almohadillas rojas, con ampollas o pedazos desprendidos, y duelen muchísimo. En verano, pasea temprano o de noche, busca sombra y pasto, y considera botines si trabaja o camina mucho en superficies calientes.
Espigas: el enemigo invisible del pasto seco
Esas semillas con forma de flecha que se pegan en la ropa se clavan entre los dedos y solo avanzan hacia adentro. Empiezan como una bolita entre los dedos que el perro lame sin parar y pueden terminar en una fístula que requiere cirugía. También entran en orejas —el perro sacude la cabeza de golpe—, nariz (estornudos violentos) y ojos. Después de caminar por terrenos secos, revisa entre los dedos, orejas y axilas: es un minuto que evita una cirugía.
El cuidado completo de la pata
- Uñas: si suenan al caminar en piso duro, están largas. Córtalas poco y seguido; si tu perro tiene uña oscura y no ves el vaso sanguíneo, corta puntas pequeñas o pide que te enseñen en la clínica.
- Espolón: ese dedito alto de las patas delanteras no toca el suelo y no se desgasta. Si se olvida, crece en círculo y se clava en la piel.
- Almohadillas resecas o agrietadas: existen bálsamos veterinarios; nada de cremas humanas, que además se lamen.
- Después del paseo: enjuaga y seca bien entre los dedos, sobre todo en época de lluvias o si caminó por sal o desinfectantes.
- Pelo al ras de la almohadilla, nunca rapado entre los dedos: ese pelo también protege del calor y del frío.
Lo que las patas te dicen del resto del cuerpo
- Se lame una sola pata: algo local —espiga, uña rota, corte, dolor articular.
- Se lame las cuatro: suele ser alergia.
- Cojea al levantarse y mejora al caminar: pensar en artrosis, sobre todo en perros mayores.
- Almohadillas muy engrosadas y duras: puede ser una enfermedad de piel o una secuela de moquillo; requiere valoración.
- Sangrado entre las uñas: uña rota, muy dolorosa y con frecuencia infectada. Es visita a la clínica, no cura casera.
