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El error que hace que tu cachorro nunca deje de morder cosas

27 de julio de 2026 4 min de lectura Elaborado por: Dra. Vet. Karla Gastélum
El error que hace que tu cachorro nunca deje de morder cosas

Si tu cachorro muerde tus manos, tus zapatos o hasta los muebles de tu casa, es muy probable que estés cometiendo un error que, sin darte cuenta, hace que siga mordiendo cada vez más. Hoy te voy a explicar cuál es y qué sí funciona.

Primero, algo muy importante: morder es completamente normal en los cachorros. Generalmente esta etapa comienza entre los 2 y 5 meses de edad, porque les están saliendo los dientes, sienten molestias en las encías y además descubren el mundo usando la boca.

Uno de los errores más comunes es quitar la mano de golpe o empezar a jugar con ella cuando el cachorro muerde. Para muchos perritos, ese movimiento parece parte del juego y los anima a seguir mordiendo.

Entonces, ¿qué debes hacer?

Primero, redirige la mordida. En cuanto intente morderte, ofrécele un juguete diseñado para masticar, como un mordedor de silicona, un peluche resistente o un Kong.

Si sigue jugando de forma brusca, deja de prestarle atención durante unos segundos. Así aprenderá que cuando muerde, el juego se termina. Evita los castigos; los perros aprenden mucho mejor cuando reforzamos los comportamientos correctos.

También puedes ayudar a aliviar la molestia de sus encías ofreciéndole juguetes fríos, premios congelados o agua fresca. Esto suele reducir mucho la necesidad de morder.

Y recuerda: un cachorro cansado suele portarse mucho mejor. Los paseos, el juego, el enriquecimiento ambiental y los juguetes interactivos son fundamentales para que toda esa energía no termine en tus muebles o tus zapatos.

Con paciencia, constancia y mucho refuerzo positivo, esta etapa pasará mucho más rápido de lo que imaginas.

Qué es la inhibición de la mordida y por qué se aprende jugando

Cuando un cachorro juega con sus hermanos y muerde demasiado fuerte, el otro chilla y se acaba el juego. Así aprende a medir la fuerza de su boca, y esa lección le dura toda la vida: un perro adulto con buena inhibición, si algún día se asusta, avisa con la boca sin lastimar. Por eso los cachorros separados de su camada demasiado pronto —antes de las 7 u 8 semanas— muerden más fuerte de adultos, y por eso en casa se replica el mismo mecanismo: si muerde fuerte, el juego se termina 20 o 30 segundos. Sin gritos ni regaños.

Qué juguete sirve y cuál le rompe los dientes

  • La regla de la uña: si al enterrar la uña en el juguete no se marca, está demasiado duro y puede fracturarle un diente.
  • Peligrosos: huesos de carnaza dura, astas naturales, piedras, palos, pelotas de tenis en perros grandes (el fieltro lima los dientes y la pelota se atora).
  • Buenos: mordedores de caucho resistente rellenables, mordedores fríos para dentición, cuerdas gruesas supervisadas, juguetes dispensadores de comida.
  • Truco de las encías: moja un trapo limpio, retuércelo y congélalo. Es gratis y funciona mejor que la mitad de los juguetes caros.
  • Rota los juguetes: deja 3 o 4 disponibles y guarda el resto; al cambiarlos cada semana vuelven a ser novedad.

Los errores que alargan la etapa

  • Jugar con las manos. Si tus manos son juguete, no puede entender que a veces no lo sean.
  • Sujetarle el hocico, darle un manotazo o voltearlo boca arriba. Aumenta el miedo y con él las mordidas.
  • Gritar «¡no!» y salir corriendo: para él es el mejor juego del mundo.
  • Darle zapatos o calcetines viejos: no distingue el viejo del nuevo.
  • Castigarlo horas después por algo que mordió: no relaciona nada; solo aprende a temerte cuando llegas a casa.

El calendario de sus dientes

Los dientes de leche empiezan a caerse alrededor de los 4 meses y para los 6 o 7 meses debería tener toda la dentadura adulta. Es normal encontrar dientitos por la casa o no encontrarlos —muchos se los tragan—. Lo que no es normal es un colmillo de leche que sigue ahí junto al definitivo: eso se llama diente retenido, desvía la mordida y acumula sarro; hay que retirarlo, muchas veces aprovechando la esterilización.

Si el mordisqueo no para después del año

Un perro adulto que destroza cosas cuando se queda solo, y sobre todo si además llora, hace del baño en casa o rasca la puerta, no está «vengándose»: probablemente tiene ansiedad por separación, y eso tiene tratamiento con un veterinario etólogo. Si destruye a cualquier hora, casi siempre falta ejercicio y estimulación mental: 15 minutos de olfateo o de juegos de buscar cansan más que una hora de correa.

Fuentes: American Veterinary Society of Animal Behavior (AVSAB) — socialización y castigo; guías de odontología veterinaria sobre dentición y dientes retenidos.