Esta es la verdad sobre por qué los perros comen pasto y qué deberías hacer. Envía esta información a todas las personas que sepas que tienen perritos en casa.
Empecemos por derribar el mito más común: comer pasto no significa que tu perro se esté desparasitando. Esta creencia está muy extendida, pero no tiene respaldo científico. Los parásitos intestinales no se eliminan masticando hierba, sino con desparasitantes específicos que indica el veterinario.
Entonces, ¿por qué lo hacen? La verdad es que no existe una única razón comprobada. Comer pasto es una conducta común incluso en perros completamente sanos. En muchos casos se debe simplemente al instinto o al gusto: a varios perros les agrada el sabor, sobre todo cuando el pasto está húmedo después de la lluvia, tiene rocío por la mañana o está tierno. Cuando lo comen de forma tranquila y ocasional, suele tratarse de algo totalmente normal.
¿Y qué pasa con el vómito? Algunos perros vomitan después de comer pasto, pero no porque se hayan "limpiado" o desparasitado. En realidad, la mayoría de los perros que comen pasto no vomita. Cuando ocurre, suele ser por la irritación que provoca la hierba, no por una purga intencional.
Lo más importante es observar cómo lo hace tu perro:
Si come pasto de vez en cuando y de manera tranquila, lo más probable es que sea una conducta normal ligada al instinto o al gusto.
Si lo hace de forma compulsiva, desesperada y parece obsesionado por buscar pasto, junto con vómitos frecuentes, falta de apetito, decaimiento o diarrea, es momento de acudir al veterinario. Esto podría indicar molestias gastrointestinales como gastritis, problemas en la absorción de nutrientes o una dieta baja en fibra.
Un par de precauciones que no debes pasar por alto: evita que tu perro coma pasto que pueda estar tratado con herbicidas, pesticidas o fertilizantes, ya que esos productos sí son tóxicos. Algunas plantas y espigas también pueden ser peligrosas.
En resumen: si tu perro come pasto, no se está desparasitando. La mayoría de las veces es algo normal; lo que importa es prestar atención a la forma en que lo hace. Ante cualquier duda, la mejor decisión siempre es consultar con tu médico veterinario.
Ojo con dónde come pasto
- Pasto fumigado: tras aplicar herbicida o fertilizante, hay que esperar a que seque por completo y respetar el tiempo que indique la etiqueta —en general, al menos 24 a 48 horas— antes de dejarlo pisar o comer ahí.
- Plantas del jardín que sí son tóxicas: sagú o palma de sagú (letal), adelfa o laurel de flor, azalea, tulipán, aguacate, dieffenbachia, potos, sábila y flor de nochebuena. En gatos, además, cualquier lirio.
- Espigas y semillas secas: se clavan entre los dedos, en las orejas y en la nariz, y solo avanzan hacia adentro.
- Popó de otros animales en parques y camellones: es la principal vía de contagio de parásitos y giardia.
Cuando ya no es pasto: la pica
Distinto es el perro que come tierra, piedras, calcetines, cartón o pañales. Eso se llama pica, y aunque a veces es puro aburrimiento, también puede aparecer con anemia, parásitos o problemas de absorción. Y tiene un riesgo inmediato: la obstrucción intestinal. Si tu perro se traga objetos, no esperes a ver si «lo saca»: llama al veterinario con el dato de qué comió, qué tamaño y hace cuánto.
