La mordida de un perro es más fuerte, pero la del gato es más peligrosa. Si un gato te mordió, aunque haya sido solo un rasguño pequeño, no lo subestimes: por dentro podría estar pasando algo grave.
¿Por qué? Los colmillos del gato son finos y filosos, así que penetran muy profundo e inyectan bacterias justo en tendones y articulaciones. La herida se ve diminuta y cierra rápido por fuera, pero atrapa la infección por dentro. Por eso casi la mitad de las mordidas de gato terminan infectándose.
Si te muerde un gato, esto es lo que debes hacer:
Primero
Lava la herida de inmediato con abundante agua y jabón durante varios minutos.
Segundo
Presiona con una gasa limpia si sangra y cúbrela.
Tercero
Y esto es lo más importante: acude al médico, sobre todo si la mordida fue en la mano, cerca de una articulación, o si notas enrojecimiento, hinchazón o calor en las siguientes horas. Muchas veces se necesitan antibióticos.
Y nunca, nunca esperes "a ver si se pasa". En estas heridas, cada hora cuenta.
Guarda esta información, porque le puede pasar a cualquiera.
Redacción FEPA Protección Animal