La mordida de un perro es más fuerte, pero la del gato es más peligrosa. Si un gato te mordió, aunque haya sido solo un rasguño pequeño, no lo subestimes: por dentro podría estar pasando algo grave.
¿Por qué? Los colmillos del gato son finos y filosos, así que penetran muy profundo e inyectan bacterias justo en tendones y articulaciones. La herida se ve diminuta y cierra rápido por fuera, pero atrapa la infección por dentro. Por eso casi la mitad de las mordidas de gato terminan infectándose.
Si te muerde un gato, esto es lo que debes hacer:
Primero
Lava la herida de inmediato con abundante agua y jabón durante varios minutos.
Segundo
Presiona con una gasa limpia si sangra y cúbrela.
Tercero
Y esto es lo más importante: acude al médico, sobre todo si la mordida fue en la mano, cerca de una articulación, o si notas enrojecimiento, hinchazón o calor en las siguientes horas. Muchas veces se necesitan antibióticos.
Y nunca, nunca esperes "a ver si se pasa". En estas heridas, cada hora cuenta.
Guarda esta información, porque le puede pasar a cualquiera.
Por qué muerde un gato que «estaba tranquilo»
Casi nunca muerde de la nada: avisa y no lo notamos. La causa más común es la sobreestimulación por caricias: el gato disfruta, se satura y muerde para que pares. Otras veces es dolor (artrosis, oídos, dientes), miedo, o agresión redirigida: vio a otro gato por la ventana, se activó y mordió a quien tenía cerca. Los mordiscos suaves durante el juego en cachorros también se vuelven costumbre si se les enseñó a jugar con las manos.
Las señales que da segundos antes
- La cola se mueve rápido o golpea el suelo.
- Orejas hacia atrás o aplanadas y pupilas muy dilatadas.
- La piel del lomo tiembla o se eriza.
- Deja de ronronear, se pone tieso o voltea a ver tu mano.
- Con cualquiera de estas: deja de acariciarlo y quédate quieto. Retirar la mano de golpe activa su instinto de caza.
Cómo evitar las mordidas en casa
- Nunca juegues con las manos o los pies. Usa varitas o juguetes largos: la mano no debe ser presa.
- Acaricia donde sí le gusta —cabeza, mejillas, barbilla— y evita panza y base de la cola en la mayoría de los gatos.
- Respeta sus escondites. Un gato que se retira no debe ser sacado de ahí.
- Da salidas al instinto: 10 minutos de juego con varita dos veces al día bajan muchísimo las mordidas por aburrimiento.
- Si un gato dócil empieza a morder de repente, llévalo al veterinario: el cambio de conducta suele ser dolor.
Y del lado del gato: la observación de 10 días
Si el gato que mordió es tuyo o se puede localizar, el protocolo sanitario en México pide observarlo durante 10 días: si sigue sano al terminar, no transmitió rabia. Ese dato le sirve al médico que atiende a la persona mordida para decidir el tratamiento. Por eso importa tanto no soltar ni esconder al gato después de una mordida, y tener su vacuna antirrábica al día: es gratuita en las campañas de salud y protege a todos, empezando por él.
Nunca castigues a un gato por morder
Gritarle, darle un manotazo o rociarle agua no le enseña nada: solo le enseña a temerte y suele empeorar la agresividad. Lo que funciona es terminar la interacción —levantarte y alejarte sin drama— y premiar la calma. Si las mordidas son fuertes o frecuentes, un veterinario etólogo lo resuelve en pocas sesiones.
