Si tienes un gato en casa, lo más probable es que estés haciendo al menos una de estas tres cosas todos los días sin darte cuenta. Y aunque tu gato no te lo dice con palabras, te lo demuestra con estrés, ansiedad y a veces hasta con enfermedades. Estos son los 3 hábitos que más odian los gatos según los veterinarios especialistas en comportamiento felino. Apunta, porque uno de ellos hasta puede ser tóxico.
Uno
Los olores fuertes y los aceites esenciales. El olfato de un gato es 14 veces más sensible que el nuestro. Los perfumes intensos, los desinfectantes con pino o cítricos, y especialmente los aceites esenciales como lavanda, eucalipto, menta o árbol de té, no solo los molestan: muchos son tóxicos para ellos. Pueden causarles desde irritación hasta daño hepático. Si usas difusores o limpias con productos fuertes, ventila bien y mantenlos lejos de tu gato.
Dos
La caja de arena sucia. Los gatos son obsesivamente limpios. Una caja sucia les genera estrés, los obliga a hacer pipí fuera de ella y, peor aún, los lleva a aguantarse, lo que puede provocar infecciones urinarias y obstrucciones graves, sobre todo en machos. Limpia la caja todos los días y cambia toda la arena una vez por semana. Y si tienes más de un gato, la regla es: una caja por gato, más una extra.
Tres
Los abrazos y las caricias forzadas. A los gatos no les gusta que los agarren, los carguen contra su voluntad ni que les acaricien la pancita. La mayoría tolera caricias solo en la cabeza, las mejillas y la barbilla. Si tu gato se aleja, no lo persigas. El amor del gato se gana con respeto, no con apapachos forzados. Mientras más espacio le des, más cerca va a estar.
¿Quieres un gato feliz, sano y cariñoso? Evita esos tres errores y vas a notar la diferencia en pocos días.
Otras 3 que también los estresan
- Los gritos y los ruidos fuertes. Su oído llega mucho más alto que el nuestro; las discusiones, la aspiradora o los cohetes los ponen en alerta durante horas.
- Los cambios de rutina y de muebles. Un gato vive en un mapa: mover su cama, cambiar la arena de marca o recibir visitas puede provocar que deje de comer o de usar el arenero.
- Comer o beber junto al arenero. Ningún animal come donde defeca. Separa comida, agua y arenero lo más posible, en habitaciones distintas si se puede.
Cómo debe ser un arenero para un gato
- Grande: vez y media el largo de tu gato, de la nariz a la base de la cola. La mayoría de los areneros que se venden son demasiado chicos.
- Sin techo y sin puerta, salvo que tu gato haya demostrado que lo prefiere: encerrado concentra olores y lo deja sin salida si otro gato lo acosa.
- Arena aglutinante sin perfume, con unos 5 cm de profundidad. Los aromas florales son para nosotros, no para él.
- Ubicación tranquila, sin lavadora al lado ni paso constante, y con dos salidas visuales.
- Uno por gato más uno extra, en pisos distintos si la casa tiene escaleras.
El estrés felino se ve en el cuerpo
Un gato estresado no ladra ni llora: se enferma. La manifestación más común es la cistitis idiopática: va muchas veces al arenero, hace poquito, con sangre, o empieza a orinar fuera de la caja. En machos puede llegar a obstruirse la uretra, y eso mata en menos de 24 horas. Otras señales son sobreacicalarse hasta quedar sin pelo en la panza, esconderse todo el día, comer de más o dejar de comer.
Lo que sí lo hace feliz
- Altura: repisas, un mueble junto a la ventana, un árbol para gatos. Ver el mundo desde arriba lo tranquiliza.
- Rascadores verticales y firmes, altos como para que se estire completo. Rascar no es maldad: es marcar y estirarse.
- Caza diaria: 10 minutos de varita con plumas, dos veces al día, terminando con una «captura» y su comida. Es lo que más reduce los problemas de conducta.
- Agua fresca, en un plato ancho —para que sus bigotes no toquen las orillas— o en fuente. Muchos gatos beben poco y eso les cuesta los riñones.
- Escondites propios: una caja de cartón vale más que cualquier juguete caro.
