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Su cría murió, pero esta mamá delfín la cargó en su espalda durante días

17 de agosto de 2026 3 min de lectura Elaborado por: Dra. Vet. Karla Gastélum
Su cría murió, pero esta mamá delfín la cargó en su espalda durante días

Durante días, esta mamá delfín siguió nadando junto a su cría muerta, cargándola y evitando que se hundiera. Un comportamiento que parece desgarradoramente humano, pero que los científicos llevan años observando en estos animales.

Este comportamiento se conoce como cuidado epimelético. Se ha documentado principalmente en hembras que cargan, levantan o empujan a sus crías después de morir, y en algunos casos otros delfines permanecen cerca acompañándolas.

Los científicos todavía no pueden asegurar que los delfines vivan el duelo exactamente como nosotros. Una posibilidad es que inicialmente intenten proteger o reanimar a la cría; otra es que el fuerte vínculo entre madre e hijo haga difícil separarse de ella.

Lo que sí sabemos es que no se trata de una historia inventada ni de un comportamiento aislado: los delfines están entre los cetáceos en los que más se han documentado estas conductas ante la muerte.

No es la única especie que hace esto

  • Orcas: el caso más conocido es el de Tahlequah, una orca del Pacífico que en 2018 cargó a su cría muerta durante 17 días y más de 1.600 kilómetros.
  • Elefantes: tocan, cubren con ramas y regresan durante años a los huesos de miembros de su manada.
  • Primates: muchas madres cargan a su cría muerta durante días o semanas.
  • Jirafas, chimpancés y algunas aves también muestran conductas de acompañamiento ante un cuerpo.

Qué sabemos y qué no

Los científicos son prudentes: observar la conducta no permite leer la emoción. Lo que sí está documentado es que los delfines son animales de vínculos sociales muy fuertes y larga memoria, que viven en grupos estables y que la cría depende de su madre durante años. Sea duelo, confusión o instinto de protección, lo que se ve es un vínculo que no se apaga de un día para otro. Llamarlo «cuidado epimelético» no lo hace menos impresionante: lo hace verificable.

Lo que sí está en nuestras manos

La mayoría de las crías de delfín que mueren no lo hacen por causas naturales. Las amenazas reales son humanas: redes de pesca en las que quedan atrapados, colisiones con embarcaciones, contaminación por plásticos y químicos, y el ruido submarino, que interfiere con el sonar con el que se comunican y cazan.

Si encuentras un delfín varado en la playa

  1. Llama de inmediato a PROFEPA (01 800 PROFEPA) o a la Marina; en la costa suele haber redes de rescate de mamíferos marinos.
  2. No lo regreses al mar. Un delfín que se vara casi siempre está enfermo o herido: devolverlo lo condena a morir ahogado lejos de la orilla.
  3. Mantén su piel húmeda con trapos mojados y sombra, sin taparle el espiráculo (el orificio por el que respira, arriba de la cabeza).
  4. Aléjate y aleja a la gente y a los perros. El ruido y el contacto lo estresan todavía más.
  5. No te subas encima, no lo jales de la aleta y no te acerques a la boca: es un animal grande, asustado y fuerte.

Y desde tierra firme

Reduce el plástico de un solo uso, no sueltes globos en fiestas o eventos —terminan en el mar—, elige pesca responsable y no participes en espectáculos donde los delfines nadan con turistas: la mayoría vive en tanques que no se parecen en nada al océano donde una madre puede recorrer cien kilómetros al día.