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Nunca le des estos huesos a tu perro: podrían terminar en una emergencia

22 de agosto de 2026 1 min de lectura Elaborado por: Dra. Vet. Karla Gastélum
Nunca le des estos huesos a tu perro: podrían terminar en una emergencia

Darle un hueso a tu perro puede parecer completamente normal. El problema es que algunos huesos, especialmente los cocidos, pueden romperse, atorarse o provocar lesiones internas. Y lo más peligroso es que tu perro puede haberlos comido muchas veces sin que pase nada… hasta que un día sí pasa.

Por eso, guarda esta información y mándaselo a alguien que tenga perros.

Primero: evita darle los huesos que sobran de tu comida, especialmente huesos cocidos de pollo, cerdo o costillas. Al cocinarse pueden volverse más quebradizos y romperse en fragmentos capaces de provocar atragantamiento, estreñimiento, obstrucciones o lesiones en el aparato digestivo.

También ten cuidado con huesos ahumados, horneados o deshidratados que se venden como premios. Que un producto esté hecho para perros no significa que sea adecuado para todos ni que esté completamente libre de riesgos.

¿Y qué haces si tu perro ya se comió un hueso?

No intentes provocarle el vómito ni le des remedios caseros para intentar “empujarlo”. Retira los huesos que queden y llama a tu veterinario para explicarle qué comió, aproximadamente cuánto, hace cuánto tiempo y qué tamaño tiene tu perro.

Y durante las siguientes horas presta mucha atención.

Si vomita repetidamente, tiene el abdomen hinchado o doloroso, está muy decaído, deja de comer, intenta hacer popó y no puede, encuentras sangre en sus heces o comienza a tener dificultades para respirar, necesita atención veterinaria cuanto antes.

Y algo muy importante: los huesos crudos tampoco son completamente seguros. También pueden provocar dientes fracturados, atragantamientos, obstrucciones y exposición a bacterias.

Si quieres darle algo para masticar, pregunta a tu veterinario por alternativas apropiadas para su tamaño y edad.

Tu perro puede amar los huesos, pero no necesita correr ese riesgo para disfrutar un premio.