Darle un hueso a tu perro puede parecer completamente normal. El problema es que algunos huesos, especialmente los cocidos, pueden romperse, atorarse o provocar lesiones internas. Y lo más peligroso es que tu perro puede haberlos comido muchas veces sin que pase nada… hasta que un día sí pasa.
Por eso, guarda esta información y mándaselo a alguien que tenga perros.
Primero: evita darle los huesos que sobran de tu comida, especialmente huesos cocidos de pollo, cerdo o costillas. Al cocinarse pueden volverse más quebradizos y romperse en fragmentos capaces de provocar atragantamiento, estreñimiento, obstrucciones o lesiones en el aparato digestivo.
También ten cuidado con huesos ahumados, horneados o deshidratados que se venden como premios. Que un producto esté hecho para perros no significa que sea adecuado para todos ni que esté completamente libre de riesgos.
¿Y qué haces si tu perro ya se comió un hueso?
No intentes provocarle el vómito ni le des remedios caseros para intentar “empujarlo”. Retira los huesos que queden y llama a tu veterinario para explicarle qué comió, aproximadamente cuánto, hace cuánto tiempo y qué tamaño tiene tu perro.
Y durante las siguientes horas presta mucha atención.
Si vomita repetidamente, tiene el abdomen hinchado o doloroso, está muy decaído, deja de comer, intenta hacer popó y no puede, encuentras sangre en sus heces o comienza a tener dificultades para respirar, necesita atención veterinaria cuanto antes.
Y algo muy importante: los huesos crudos tampoco son completamente seguros. También pueden provocar dientes fracturados, atragantamientos, obstrucciones y exposición a bacterias.
Si quieres darle algo para masticar, pregunta a tu veterinario por alternativas apropiadas para su tamaño y edad.
Tu perro puede amar los huesos, pero no necesita correr ese riesgo para disfrutar un premio.
La prueba de la uña y la de la rodilla
Dos formas rápidas de saber si algo es demasiado duro para su dentadura: si al enterrar la uña no se marca, o si te dolería que te golpearan la rodilla con eso, no es para masticar. Con esa regla se descartan de un golpe astas, cascos, huesos horneados, piedras y esos huesos de nylon durísimos. El diente que más se rompe es el cuarto premolar superior, la muela grande de la mordida, y casi siempre la fractura no se ve desde fuera.
Cómo saber si ya se le rompió un diente
- Mastica de un solo lado o deja caer la comida.
- Babea más de lo normal, a veces con hilos de sangre.
- Se rasca la boca o la cara con la pata.
- Hinchazón debajo del ojo: es el clásico absceso de la raíz de esa muela.
- Mal aliento repentino y rechazo a los juguetes duros que antes amaba.
Alternativas para masticar que sí valen la pena
- Juguetes de caucho resistente rellenables con su propia comida, paté veterinario o yogur natural, y congelados: entretienen media hora y son seguros.
- Snacks dentales con respaldo (busca el sello VOHC, el consejo de salud oral veterinaria) del tamaño correcto para su peso.
- Tapetes de olfateo y juguetes dispensadores: cansan más que un hueso y no rompen nada.
- Zanahoria grande fría para perros que solo quieren algo que morder, siempre bajo supervisión.
- Nunca dejes solo a un perro con algo que pueda tragarse entero, por seguro que parezca.
Si ya se lo comió: la ventana de las primeras horas
No le provoques el vómito. Un fragmento con filo hace tanto daño de subida como de bajada. Tampoco le des pan, aceite ni laxantes: no «envuelven» nada y solo retrasan el diagnóstico. Llama al veterinario con estos datos: qué comió, qué tamaño, hace cuánto y cuánto pesa tu perro. Muchas veces la decisión se toma con una radiografía, y si el hueso todavía está en el estómago, existe la posibilidad de sacarlo por endoscopía, sin cirugía. Esa ventana dura pocas horas.
Señales de obstrucción: emergencia sin discusión
Vómito repetido —sobre todo si ya no puede ni retener agua—, abdomen hinchado o doloroso al tocarlo, postura encorvada, decaimiento, esfuerzo para defecar sin resultado, heces con sangre o dificultad para respirar. En un cachorro o un perro pequeño esto avanza en horas. Y ojo con un dato que confunde: puede haber diarrea aunque haya obstrucción, porque el líquido pasa alrededor del objeto.
