Soy veterinaria, y hay algo que muchos dueños hacen todos los días con toda la buena intención: darle de comer a su perro y sacarlo a pasear. Eso puede matarlo en menos de dos horas. Se llama torsión gástrica, y te explico cómo evitarla.
- Cuando el estómago está lleno y el perro corre, brinca o juega, el estómago se puede voltear sobre sí mismo. Literalmente gira, y queda ahorcado: no entra ni sale nada, se inflama de gas, y aplasta las venas que regresan la sangre al corazón.
- Desde ese momento, tienes una o dos horas. Si llega a cirugía a tiempo, se salva la mayoría. Si no llega, se muere. No hay término medio.
- Pasa sobre todo en perros grandes y de pecho profundo: pastor alemán, labrador, gran danés, dóberman, rottweiler, san bernardo. Tienen más espacio para que el estómago se voltee. Pero le puede pasar a cualquiera.
- Y no solo es el paseo. También lo provoca comer una sola vez al día, comer muy rápido, tragar aire por ansiedad, y beber mucha agua de golpe después de comer o de correr.
Señales
- Arcadas sin sacar nada. Esta es la más importante: quiere vomitar y no puede.
- Panza hinchada y dura, como tambor.
- Está inquieto, no encuentra cómo acomodarse, babea, y las encías se le ponen pálidas.
- Si ves eso, no esperes a ver si se le pasa. Te subes al carro y me llamas en el camino.
Cómo evitarlo
- Nada de paseo ni juego una hora antes y una hora después de comer.
- Divide su comida en dos o tres raciones al día, nunca una sola.
- Si come muy rápido, plato con obstáculos, o esconde la croqueta para que la busque.
- Y agua a sorbos, no medio litro de un jalón después de correr.
Esto no es raro. Lo veo seguido, y casi siempre el dueño me dice 'no sabía'. Ahora ya sabes. Comparte esta información con alguien que tiene un perro grande y lo saca a pasear después de comer.
