No tienes que dejar de usar cloro. Pero si tienes mascota en casa, ahora lo tienes que usar diferente. Soy veterinaria y te explico por qué.
Mándale esto por WhatsApp a quien tenga perros o gatos en casa.
El problema no es el cloro, es el piso mojado. Tu perro no usa zapatos: pisa el cloro con las patitas y se le puede irritar la piel. Y luego hace lo que siempre hace: se lame las patas. Así el cloro le llega a la boca y al estómago.
ASÍ LO TIENES QUE USAR
Primero: sácalo del cuarto mientras trapeas y no lo dejes pasar hasta que el piso esté completamente seco. Ese es el truco más importante.
Segundo: para la limpieza de diario no necesitas cloro. Con agua y jabón es suficiente. El cloro déjalo para cuando de verdad hay que desinfectar: pipí, popó, vómito o un perrito enfermo.
Tercero: nunca lo uses puro. Una medida que usamos los veterinarios es 1 parte de cloro por 32 de agua, o sea, unos 30 mililitros, como 2 cucharadas, por cada litro. Revisa la etiqueta, porque no todos los cloros vienen igual de fuertes.
Cuarto: cuando desinfectes, déjalo actuar 10 minutos, enjuaga con agua limpia y deja que se seque.
LO QUE NUNCA TIENES QUE HACER
No mezcles el cloro con otros limpiadores. Con el amoniaco suelta un gas que daña los pulmones, los de tu perro y los de toda tu familia. Y ojo: la pipí tiene amoniaco. Si vas a limpiar una pipí, primero quítala con agua y jabón, enjuaga, y después usa el cloro.
Tampoco lo encierres en el baño recién lavado. El olor fuerte le irrita la nariz y los ojos.
SI YA LE HIZO DAÑO
Fíjate si se lame mucho las patas, si las tiene rojas, si babea, si vomita o si le lloran los ojos.
Lávale las patitas con bastante agua fresca y no dejes que se lama. Si se tomó cloro, no lo hagas vomitar: el cloro quema al bajar y vuelve a quemar al subir. Si se lo tomó o le cayó en los ojos, llévalo al veterinario de inmediato.
Si tienes gato, cuídalo igual. Los gatos se limpian lamiéndose todo el cuerpo, así que se tragan lo que pisan.
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Cuándo sí es urgencia
Llévalo al veterinario sin esperar si notas cualquiera de estas señales:
- Le cuesta respirar, tose mucho o respira con la boca abierta después de estar cerca del olor.
- Babea sin parar o no quiere comer ni beber.
- Vomita varias veces o hay sangre en el vómito.
- Está decaído, tembloroso o muy inquieto.
- Se tapa un ojo, parpadea mucho o no lo puede abrir.
Si respiró un olor fuerte, sácalo al aire libre mientras te preparas para salir.
Errores que empeoran las cosas
- Darle leche, aceite o algún remedio casero para «cortar» el cloro. Dale solo lo que te indique el veterinario.
- Ponerle cremas, pomadas o vinagre en las patitas irritadas sin preguntar antes. Lo más seguro es que se las lama.
- Esperar a ver si se le pasa cuando ya tiene molestias en la boca o en los ojos.
- Dejar la cubeta con agua y cloro en el piso. Muchos perros, sobre todo los cachorros, se la toman si tienen sed.
Cómo prevenirlo en tu casa
- Guarda el cloro y los demás limpiadores en alto o en un mueble con puerta que tu perro o tu gato no puedan abrir.
- Tira el agua de la cubeta en cuanto termines y enjuágala.
- Abre ventanas y puertas mientras limpias para que el olor salga rápido.
- Antes de empezar a trapear, prepara un lugar seguro y seco para tu mascota.
- Pon un tapete a la entrada de cada cuarto para que no lleve la humedad de un lado a otro.
Los cachorros y los gatitos exploran todo con la boca, y los perritos con alergias o piel sensible se irritan con más facilidad. A ellos cuídalos todavía más.
Qué llevar a la consulta
Lleva la botella del producto o anota su nombre exacto. Cuéntale al veterinario cuánto tiempo ha pasado, si le cayó en la piel o en los ojos o si se lo tomó, y qué le has hecho en casa. Con esos datos puede atenderlo más rápido.
