Cada Día de Muertos llegan perros a urgencias, por varios productos que ponemos en nuestras ofrendas.
Comparte esta información con todas las personas que tengan perros en casa.
LOS CIGARROS
Es lo que casi nadie piensa. La nicotina es muy tóxica para los perros, y uno chiquito puede intoxicarse con poco. Si se come un cigarro, puede vomitar, temblar y tener el corazón muy acelerado en menos de una hora.
EL TEQUILA, EL MEZCAL Y LA CERVEZA
Su cuerpo no procesa el alcohol como el nuestro. Con muy poco se le puede bajar el azúcar y la temperatura, y si es chiquito, puede ser grave. Los licores dulces son los más peligrosos, porque les llaman la atención.
EL CHOCOLATE Y EL MOLE
El chocolate es tóxico para ellos, y el mole lleva chocolate, cebolla y ajo, que también les hacen daño. Entre más oscuro el chocolate, más peligroso.
LAS UVAS Y LOS HUESOS
Las uvas y las pasas les pueden dañar los riñones, aunque sean pocas. Y los huesos de pollo cocidos se rompen en astillas que los pueden lastimar por dentro.
LAS VELAS
Un coletazo junto a una vela le puede quemar el pelo, o puede tirarla y empezar un incendio en tu casa.
EL CEMPASÚCHIL
Casi nunca es grave: puede irritarle el estómago y darle vómito o diarrea. Aun así, mejor que no se lo coma.
QUÉ HACER
Pon la ofrenda en alto o detrás de algo que tu perro no pueda brincar, y usa velas eléctricas o déjalas donde no las alcance. Cuando quites la ofrenda, no le dess esa comida.
Si se comió algo, no esperes a que se sienta mal y no le dess remedios caseros. Llévalo al veterinario de inmediato y dile qué comió y cuánto. Lleva el empaque si lo tienes.
SI TIENES PERRO, NO TE PIERDAS EL SIGUIENTE CONSEJO. SÍGUEME.
Qué hacer mientras sales al veterinario
- Aléjalo de la ofrenda y recoge lo que quede tirado, para que no siga comiendo.
- Revisa su hocico con cuidado y saca los restos que veas a simple vista, sin meter los dedos hasta la garganta.
- Fíjate en la hora. Al veterinario le sirve saber cuánto tiempo ha pasado desde que se lo comió.
- Junta lo que mordió: la colilla, el vaso, el pedazo de pan o el papel del dulce.
- Llama a la clínica antes de salir para que te esperen.
- Llévalo tranquilo, bien sujeto y abrigado, sobre todo si está temblando.
Señales de que ya es urgencia
Aunque no lo hayas visto comer nada, llévalo al veterinario sin esperar si notas cualquiera de estas cosas después de una noche de ofrenda:
- Vómito o diarrea que no paran.
- Temblores, convulsiones o rigidez.
- Que se tambalee, choque con las cosas o parezca borracho.
- Mucho sueño o que no responda cuando lo llamas.
- Respiración muy rápida o jadeo sin haber hecho ejercicio.
- Encías muy pálidas o muy rojas.
- Que deje de hacer pipí o haga mucho menos.
- Dolor al tocarle la panza, o que se encorve.
- Sangre en el vómito o en la popó.
Lo que no debes hacer
- No le provoques el vómito por tu cuenta. Ni con sal, ni con aceite, ni con nada que te recomienden. Hay cosas que lastiman más al regresar, como las astillas de hueso.
- No le des leche, pensando que lo desintoxica.
- No le des medicinas de las personas para el dolor o el estómago. Solo el medicamento que te recete tu veterinario.
- No esperes a ver si se le pasa porque se ve bien. Algunos daños tardan en notarse.
Quiénes corren más riesgo y cómo evitarlo
Los cachorros y los perros chiquitos son los que más se meten en problemas, porque todo lo prueban y les basta poco para enfermarse. Los perros glotones y los que se quedan solos mientras la familia sale también se arriesgan más.
- Avisa a tus visitas y a los niños que no le den nada de la ofrenda.
- No dejes vasos, ceniceros ni cajetillas en mesas bajas.
- Tira los restos de la ofrenda en una bolsa bien cerrada y saca la basura pronto.
- Si vas a salir, déjalo en un cuarto lejos de la ofrenda.
En la consulta, el veterinario lo va a revisar y te va a preguntar qué comió, cuánto y a qué hora. Según lo que encuentre, puede pedir estudios o dejarlo en observación. Entre más claro le cuentes lo que pasó, más rápido puede ayudarlo.
