Así empieza el Alzheimer en muchos perros: se atoran en las esquinas y se quedan viendo la pared. Soy veterinaria, y no tiene cura, pero sí se puede frenar.
Pásale esto por WhatsApp a quien tenga un perro viejito en casa.
LAS SEÑALES QUE TODOS CONFUNDEN CON LA EDAD
Se pierde en su propia casa. Va a la puerta, pero del lado equivocado, el de las bisagras, y se queda esperando a que abra. Ya no voltea cuando lo llamas por su nombre, o no reconoce a alguien de la familia.
En la noche no duerme: camina, llora o ladra sin razón, y en el día se la pasa dormido. Empieza a hacerse pipí en la casa, aunque siempre avisaba. Se vuelve más miedoso o no se despega de ti, o al revés, ya no quiere caricias.
Suele empezar a partir de los 9 años y avanza poco a poco. Por eso casi nadie lo nota a tiempo: se piensa que solo está viejito.
NO SIEMPRE ES ALZHEIMER
Si de un día para otro camina en círculos, ladea la cabeza o se cae, lo más probable es otra cosa: un problema de equilibrio, muy común en perros mayores, o una infección de oído. Muchas veces mejora en días, pero llévalo al veterinario ese mismo día. El Alzheimer no llega de golpe.
Y si se hace pipí en la casa, también puede ser infección o los riñones. Por eso el veterinario primero descarta todo lo demás.
CÓMO SE FRENA
No tiene cura, pero entre más pronto se detecte, más se puede frenar. Hay un medicamento aprobado para esto, que solo receta el veterinario, y hay alimentos especiales con nutrientes que ayudan a su cerebro.
Lo que más funciona junto con eso lo haces tú: mantenerle la mente activa. Escóndele premios para que los busque, enséñale trucos sencillos, juega con él y sácalo a pasear por calles diferentes. Un cerebro que se usa se apaga más lento.
CÓMO CUIDARLO EN CASA
No cambies los muebles de lugar: se guía por la memoria. Tapa los huecos detrás de los muebles donde se atora. Pon tapetes que no se resbalen y, si se golpea al caminar, acolchona las orillas. Deja una luz tenue en la noche, sácalo al baño más seguido y mantén los mismos horarios para comer, pasear y dormir.
No lo regañes por los accidentes: no lo hace a propósito, ya no lo recuerda. Y nunca le des pastillas de humano para que duerma.
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Anota lo que ves antes de la consulta
Los cambios son lentos y en el consultorio tu perro puede portarse normal. Un registro sencillo ayuda mucho al veterinario.
- Apunta la fecha y lo que pasó: si se atoró, si se perdió, si lloró en la noche o tuvo un accidente.
- Escribe a qué hora fue y cuánto duró.
- Anota si come, toma agua y hace del baño como siempre.
- Lleva tus notas a la cita y menciona cualquier medicamento o suplemento que le des.
En la consulta te harán preguntas sobre su rutina, lo revisarán completo y quizá pidan estudios para descartar otras causas. Es normal que te pidan volver para ver cómo evoluciona.
Cuándo llevarlo sin esperar
- Deja de comer o de tomar agua.
- Tiene convulsiones o temblores que no paran.
- No puede levantarse o arrastra las patas.
- Lleva horas sin orinar o hay sangre en la pipí.
- Se pone agresivo de repente o se queja al tocarlo.
- Se queda atorado y se angustia tanto que no logra calmarse.
Errores que lo ponen en riesgo
- Sacarlo sin correa: puede desorientarse y perderse aunque conozca la calle.
- Dejarlo sin placa de identificación con tu teléfono.
- Dejar escaleras, albercas o patios con salida a la calle sin protección.
- Dejarlo solo muchas horas, porque se angustia más.
- Despertarlo de golpe o sorprenderlo por detrás: puede asustarse y morder sin querer.
- Esperar a que empeore para pedir ayuda.
Cuídate tú también
Las noches sin dormir cansan a cualquiera. Turna los cuidados con tu familia y pide a tu veterinario que revise contigo cómo va su calidad de vida en cada visita. Así podrán decidir juntos qué es lo mejor para él en cada etapa.
