Soy veterinaria y casi nadie lo planea: si a ti te pasa algo, ¿quién va a saber que tu perro se quedó solo en casa, qué come y quién lo va a cuidar?
Comparte esta información con todas las personas que tengan perro en casa.
LO QUE TIENES QUE DEJAR LISTO
Lo primero, y lo que casi nadie hace: trae en tu cartera una tarjetita que diga “Tengo un perro en casa”, con el teléfono de dos personas de confianza. Si te pasa algo en la calle y terminas en el hospital, esa tarjeta puede ser la única forma de que alguien sepa que en tu casa hay un perro esperando que regreses.
Elige desde hoy a esas personas. Una que pueda llegar rápido en una emergencia, como un vecino que tenga copia de tus llaves, y otra que esté dispuesta a cuidarlo para siempre si algún día tú ya no puedes hacerlo.
Y habla con ellas. No basta con pensar “seguro mi familia se hará cargo”. Déjale a tu perro una persona que sepa que, si tú faltas, ahora le toca a ella quererlo y protegerlo por ti.
Deja por escrito qué come y cuánto, sus medicinas, quién es su veterinario, a qué le tiene miedo, dónde le gusta dormir y cómo se lleva con niños y otros animales. Pégalo en el refrigerador y dales una copia. Si tienes más de un animal y han crecido juntos, pide que, si es posible, no los separen. Ya habrán perdido a su humano; que no tengan que perderse también entre ellos.
Si puedes, deja algo de dinero para sus gastos. Un testamento ayuda, pero puede tardar, y tu perro va a necesitar comida, medicinas y cuidados desde el primer día.
SI TU PERRO ESTÁ EN DUELO
Recuerda que él también puede extrañarte. No entiende por qué un día saliste por la puerta y nunca regresaste.
Lo que más puede ayudarle es conservar las cosas que todavía reconoce: sus horarios de comida, sus paseos, su cama, sus juguetes y, sobre todo, mucha compañía.
Es normal que un perro en duelo coma menos, duerma más, busque a su persona o necesite más atención. Pero si deja de comer por más de un par de días, llévalo al veterinario.
Ojalá nunca haga falta usar nada de esto. Pero dejarlo preparado también es una forma de quererlo: asegurarte de que, incluso si algún día tú faltas, él nunca se quede solo.
SÍGUEME. TODOS LOS DÍAS COMPARTO UN CONSEJO PARA TU PERRO.
Si te toca recibir al perro de alguien que faltó
- Revisa que tenga agua limpia y ofrécele una porción pequeña de su comida de siempre. Si estuvo solo varias horas, no le sirvas de golpe un plato enorme.
- Busca la hoja de cuidados y sus medicinas. Si toma alguna, llama a su veterinario para confirmar cómo seguir.
- Llévate su cama, su plato y alguna prenda con el olor de su dueño.
- Mantén sus horarios de comida y paseo lo más parecidos posible a los que tenía.
- Dale un rincón tranquilo y deja que se acerque a ti a su ritmo.
Errores que hacen más difícil el cambio
- Regalarlo o darlo en adopción en los primeros días, sin pensarlo con calma.
- Consentirlo con comida de humano o golosinas para animarlo.
- Regañarlo si hace sus necesidades dentro o rompe algo. Puede pasar mientras se adapta.
- Dejarlo solo muchas horas justo cuando más compañía necesita.
- Lavar de inmediato todas sus cobijas y quitarle lo que todavía huele a su casa.
Cuándo llevarlo al veterinario sin esperar
- No toma agua o vomita varias veces.
- Está muy decaído, no quiere levantarse o se queja cuando lo tocas.
- Se lame o se muerde hasta lastimarse.
- Es un perro mayor o con alguna enfermedad y deja de comer, aunque sea por poco tiempo.
Mantén tu plan al día
Revisa la información una vez al año o cada vez que cambie algo, como un nuevo teléfono, una nueva medicina o una mudanza. Pon en su placa un segundo número de contacto. Si tiene microchip, verifica que los datos registrados sigan vigentes. Si cambian tus personas de confianza, avísales a todos y actualiza la tarjeta de tu cartera.
