Esa baba del plato de tu perro son bacterias. Soy veterinaria y te explico por qué en los platos de plástico no se van ni lavándolos: viven en las rayitas que tú no ves.
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Cada vez que tu perro toma agua, deja en el plato lo que trae en la lengua. Si el plato no se lava, esas bacterias se pegan a la pared, se multiplican y forman una capa babosa que se siente resbalosa con el dedo. En esa capa se han encontrado salmonela, E. coli y estafilococo, y no solo enferman al perro: el que llena ese plato en tu casa muchas veces es tu hijo. Por eso el plato de agua del perro sale entre los 5 objetos más sucios de una casa en los estudios de higiene, arriba de la taza del baño.
POR QUÉ EL PLÁSTICO
El plástico se raya con los dientes, con el estropajo y con el uso, y cada rayita es un escondite donde la bacteria se queda aunque laves el plato. Por eso en las pruebas los de plástico son los que más bacterias juntan. Y hay un detalle más: a muchos perros y gatos el plástico les saca granitos en la barbilla, y a algunos perros les despinta la nariz.
QUÉ HACER
Cambia el plato de agua por uno de acero inoxidable. Es liso, no se raya, se lava en segundos y dura años. El de vidrio o el de cerámica también sirven, pero si se despostillan o se cuartean, a la basura, porque la grieta hace lo mismo que la rayita.
Lávalo todos los días con jabón y una esponja suave, no solo lo enjuagues. Enjuagar con agua, aunque sea caliente, es casi lo mismo que no hacer nada: la baba se queda pegada. Y la esponja del plato del perro no es la de tus trastes.
Tenlo en la sombra, con el agua cambiada diario. El sol y el agua vieja son lo que hace la lama verde.
Y el agua, la misma que tomas tú. Si tú no tomas de la llave, él tampoco.
SI TIENES GATO
Su plato de agua va lejos de su comida y de su arenero. Si lo tienen junto, muchos gatos toman menos, y un gato que toma poca agua es un gato con problemas de riñón.
