De un día para otro, tu perrita empezó a cargar un peluche a todas partes. Lo acomoda, lo lame, lo defiende como si fuera su cachorro. Pero aquí está lo extraño: nunca estuvo embarazada. Y no, no se volvió loca. Su cuerpo está viviendo algo muy real que tiene nombre: embarazo psicológico.
QUÉ ES EL EMBARAZO PSICOLÓGICO
El embarazo psicológico, también llamado pseudogestación o embarazo falso, es un fenómeno que puede presentarse al final del ciclo estral de la perrita, es decir, unas semanas después de su celo. Su organismo interpreta que ha sido preñada, aunque no sea el caso, y comienza a prepararse para una maternidad que nunca va a llegar.
Esto ocurre por una razón hormonal muy curiosa: después de cada celo, el cuerpo de la perra produce prácticamente las mismas hormonas haya embarazo o no. Cuando la progesterona baja y la prolactina sube, el cuerpo recibe la señal de que es momento de convertirse en mamá. Se cree que este rasgo viene de sus ancestros, los lobos, donde las hembras de la manada que no habían tenido crías podían ayudar a amamantar a los cachorros de otras.
LAS SEÑALES QUE PUEDES NOTAR
Los cambios pueden ser físicos y de comportamiento. Entre los físicos están el crecimiento del abdomen, la inflamación de las mamas e incluso la producción de leche. Entre los de comportamiento, puedes notar que tu perrita hace nidos con cobijas o ropa, se vuelve inquieta, come menos o busca lugares escondidos.
Y cuando llega el momento en que, teóricamente, daría a luz, algunas perritas adoptan objetos o juguetes como si fueran sus crías. Los cargan, los cuidan, los protegen, y pueden volverse muy posesivas o incluso agresivas si alguien intenta quitárselos.
QUÉ DEBES HACER
Aunque pueda parecer cruel, en la mayoría de los casos lo más recomendable es retirar con cuidado esos objetos que adoptó, ya que seguir viéndolos y cuidándolos mantiene el estímulo que favorece esta conducta. También es importante evitar tocar o estimular sus mamas, porque eso prolonga la producción de leche. Si tu perrita se lame mucho esa zona, tu veterinario puede recomendarte un collar isabelino.
Mantenerla distraída también ayuda: más paseos, más juego y más actividad física hacen que el episodio pase más rápido.
CUÁNDO ACUDIR AL VETERINARIO
La buena noticia es que la mayoría de los casos se resuelven solos en dos o tres semanas. Pero si los síntomas son muy intensos, si hay mucha producción de leche, si las mamas se ven rojas o calientes, o si los episodios se repiten en cada celo, es momento de acudir con tu veterinario. Existen tratamientos que ayudan a frenar la producción de prolactina, y la esterilización, realizada en el momento adecuado, previene que esto vuelva a suceder.
Recuerda que tu perrita no está fingiendo ni haciendo un drama: su cuerpo realmente cree que es mamá. Lo mejor que puedes hacer por ella es tenerle paciencia, acompañarla y darle el manejo correcto.
La información aquí presentada es de carácter general y no sustituye la valoración de un profesional. Cada perrita es diferente, por lo que siempre debes consultar a tu médico veterinario para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
