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Si jalas a tu perro cuando huele, le estás quitando lo que más necesita

13 de septiembre de 2026 3 min de lectura Elaborado por: Dra. Vet. Karla Gastélum
Si jalas a tu perro cuando huele, le estás quitando lo que más necesita

Un perro no ve el mundo, lo huele. Cada poste, cada esquina y cada rastro que se detiene a oler es su forma de leer todo lo que pasó ahí. Y cuando lo jalas, le arrancas la página a la mitad.

Soy veterinaria, y esto casi nadie lo sabe: oler no es una distracción del paseo, es el paseo. Cuando tu perro se detiene en un poste está descifrando quién pasó, hace cuánto y hasta cómo se sentía. Eso es trabajo mental, y cansa más de lo que parece.

Y no es solo mi opinión. Un estudio midió el pulso de 61 perros y encontró que, mientras olfatean, su ritmo cardíaco baja: se relajan.

Por eso, si tu perro llega del paseo igual de inquieto, no es que le falte correr. Le falta oler.

Lo que puedes hacer es sencillo. Usa una correa más larga, cambia la ruta de vez en cuando y dedica una parte del paseo a que él elija a dónde ir y cuánto se queda en cada lugar. Sin prisa, sin jalones.

Correr con él está bien. Pero un paseo lento, con la nariz en el suelo, puede dejarlo más tranquilo que diez vueltas rápidas a la cuadra.

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Oler también le mejora el ánimo

Un estudio publicado en 2019 en la revista Applied Animal Behaviour Science comparó dos grupos de perros durante dos semanas. Unos hicieron ejercicios de olfato a diario. Los otros practicaron caminar pegados a su dueño. Antes y después les hicieron una prueba que mide qué tan optimista es un perro frente a algo dudoso.

Los que olfatearon se acercaron más rápido a lo desconocido después de las dos semanas; los del otro grupo no cambiaron. La conclusión de las autoras: dejar que tu perro use más la nariz lo vuelve más optimista.

Un paseo solo para oler

Una guía de la escuela de veterinaria de Cornell sugiere separar este paseo del que es para hacer del baño: una salida aparte, en la naturaleza, solo para explorar. Para caminatas en el campo usan una correa de unos 9 metros, para que el perro decida qué oler, cuándo correr y cuándo caminar.

Juegos de olfato para hacer en casa

Los perros prefieren la comida que se ganan resolviendo un reto a la que les dan servida. Aprovéchalo:

  1. Empieza con el juego de «busca». Esconde unas croquetas en un lugar fácil, di «busca» y deja que las encuentre con la nariz.
  2. Sube la dificultad poco a poco: más escondites, en otros cuartos o en el patio.
  3. Usa lo que tienes en casa: una caja de cartón con papel arrugado y croquetas entre el papel, un molde de panquecitos, una botella de plástico o tubos de cartón del papel de cocina.
  4. Prueba un tapete olfativo, una especie de tapete de pelo largo donde se esconde la comida.
  5. Quédate con él mientras juega, sobre todo si tiene la costumbre de comerse cosas que no debe.

Errores comunes y cuándo ir al veterinario

  • Corregirlo a jalones. La Sociedad Americana de Veterinaria en Comportamiento Animal (AVSAB) pide no usar jalones de correa ni collares de ahorque o de picos. Esos métodos se asocian con más ansiedad, agresión por miedo y evitación. Mejor premia lo que sí quieres que haga.
  • Ignorar una nariz que estornuda. Si estornuda mucho, le escurre la nariz, ronca o respira con la boca abierta, llévalo a revisión. Si le cuesta trabajo respirar, es urgencia.
  • Pensar que se le va a pasar si se talla la cara. Cuando un perro se talla la cara con las patas y le escurre un solo lado de la nariz, puede tener algo atorado adentro. Llévalo pronto al veterinario.