Si quieres que tu perrito te acompañe durante muchos años, hay tres vacunas que son fundamentales para protegerlo de enfermedades graves y, en muchos casos, mortales.
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La primera es la vacuna múltiple, que protege contra enfermedades como el parvovirus, que puede provocar diarreas y vómitos muy intensos; el distemper, que puede afectar el sistema respiratorio, digestivo y nervioso; y la hepatitis canina, que daña principalmente el hígado. Todas son enfermedades que pueden llegar a ser mortales si tu perro no está protegido.
La segunda es la vacuna contra la rabia, una enfermedad mortal que afecta el sistema nervioso y que, además de ser peligrosa para los perros, también puede transmitirse a las personas.
Y la tercera es la vacuna contra Bordetella, que ayuda a prevenir la llamada tos de las perreras, una enfermedad respiratoria muy contagiosa que se transmite fácilmente cuando los perros conviven entre sí, por ejemplo en parques, pensiones o guarderías.
Recuerda que las vacunas no solo ayudan a prevenir enfermedades, también pueden marcar la diferencia entre una recuperación sencilla y una enfermedad que ponga en riesgo la vida de tu perro. Mantener su esquema de vacunación al día es una de las mejores formas de cuidarlo.
El calendario, sin adivinanzas
- 6 a 8 semanas: primera dosis de la múltiple. Antes de eso lo protegen los anticuerpos de su mamá.
- Refuerzos cada 3 o 4 semanas hasta pasadas las 16 semanas de edad. Aplicar solo una dosis y creerlo protegido es el error más caro y más frecuente.
- A partir de los 3 meses: antirrábica, que en México es obligatoria y se aplica gratis en las campañas de la Secretaría de Salud.
- Bordetella: antes de entrar a guardería, pensión, estética o cualquier lugar con muchos perros, con al menos una semana de anticipación.
- Refuerzos de adulto: según el criterio del veterinario y las guías vigentes, que hoy espacian algunas vacunas cada 1 a 3 años.
Mientras no termina su esquema
Un cachorro sin vacunación completa no debe pisar parques, banquetas ni lugares donde hayan estado otros perros: el parvovirus sobrevive meses en el suelo y es la principal causa de muerte en cachorros. Pero tampoco lo encierres del mundo: se puede socializar en brazos, en casa de amigos con perros vacunados y sanos, y con sonidos, personas y objetos nuevos. Las semanas entre el mes y los 4 meses son la ventana en la que se forma su carácter; perderla completa deja perros miedosos de por vida.
Después de vacunarlo
- Es normal que esté decaído o adolorido 24 a 48 horas y que tenga una bolita en el sitio de la aplicación.
- Es urgencia si hay hinchazón de la cara, ronchas, vómito, dificultad para respirar o desmayo: esas reacciones aparecen en los primeros minutos y por eso conviene no irse corriendo de la clínica.
- No lo bañes ni lo lleves a ejercicio intenso ese día.
- Guarda la cartilla y tómale una foto: te la van a pedir en pensiones, viajes, estéticas y para cruzar la frontera.
Otras vacunas que quizá le convengan
Además de las tres básicas, hay vacunas que dependen de dónde y cómo vive tu perro: la de leptospirosis (importante en zonas con inundaciones, ratas o charcos, y además es una enfermedad que se contagia a las personas), la de influenza canina y la de giardia en algunos casos. No es que a todos les toque todo: eso lo decide el veterinario según el riesgo real de tu zona.
Vacunar es más barato que curar
Tratar un parvovirus con hospitalización cuesta muchas veces lo que costarían años de vacunas, y aun así no siempre se salva. Si el dinero es el problema, busca campañas municipales, facultades de veterinaria y asociaciones: en casi toda ciudad de México hay opciones gratuitas o de bajo costo.
Fuentes: WSAVA — guías de vacunación para perros y gatos; Secretaría de Salud de México — campañas de vacunación antirrábica.
