Lo más peligroso de esta enfermedad es que cuando aparecen los síntomas obvios, tu perrito ya perdió más del 70% de la función de sus riñones. La enfermedad renal es silenciosa, avanza por años sin que nadie la note, y cuando llega al veterinario, muchas veces ya es irreversible. Pero hay tres señales tempranas que tu perrito te está dando ahora mismo, y casi nadie las identifica. Pon atención.
Señal número uno: toma muchísima agua y orina más de lo normal. Si notas que el bebedero se vacía más rápido, que pide agua todo el día, o que tienes que sacarlo a hacer pipí con más frecuencia, no es sed normal ni "es el calor". Los riñones dañados no pueden concentrar la orina, y el cuerpo intenta compensar tomando más líquido. Esta es la señal más temprana y la más ignorada.
Señal número dos: pierde el apetito, baja de peso y le huele feo el aliento. Cuando los riñones fallan, las toxinas se acumulan en la sangre y le quitan el hambre. Muchos dueños creen que "ya está viejito y come menos", pero en realidad su cuerpo está intoxicándose. Un aliento muy fuerte, casi metálico o a amoníaco, es una señal clarísima de que algo no anda bien.
Y la señal número tres: está más cansado, duerme más y a veces vomita. La acumulación de toxinas le quita energía, le da náuseas y lo pone apático. Muchos dueños llegan al veterinario cuando ya está deshidratado y vomitando, y para entonces la enfermedad está muy avanzada.
¿Qué hacer? No esperes a los síntomas graves. Pídele a tu veterinario un perfil renal con SDMA, creatinina y análisis de orina. Es un estudio sencillo que puede detectar la enfermedad años antes de que sea grave. Y si tu perrito ya es mayor de 7 años, hazlo cada año.
La detección temprana es la única que cambia el pronóstico. Comparte este video, puede salvarle la vida a un perrito.
Redacción FEPA Protección Animal