Soy veterinaria, y muchos perritos que llegan conmigo por "mal comportamiento" no están mal educados: están estresados por cosas que sus dueños hacen sin darse cuenta. Estas son 10 cosas que estresan a tu perrito y no sabe cómo decirte.
Mándale esto por WhatsApp a quien tenga perrito en casa.
1. ABRAZARLO FUERTE
Sé que lo haces con amor, pero para un perro sentirse atrapado es amenaza. Fíjate: si voltea la cara, se lame los labios o bosteza mientras lo abrazas, lo está aguantando, no disfrutando.
Qué hacer: deja que él se acerque. Acarícialo en el pecho o en un costado, y si se aleja, déjalo ir. Hay perritos a los que sí les gustan los abrazos, pero eso lo decide él.
2. GRITARLE
Más que las palabras, entiende el tono. Y el tono le da miedo. Un perro asustado no aprende: solo aprende a tenerte miedo.
Qué hacer: dile qué sí hacer y prémialo cuando lo hace. Una palabra firme y tranquila funciona mejor que un grito.
3. DEJARLO SOLO MUCHAS HORAS
Ocho horas de encierro todos los días, para un animal social, es sufrimiento, aunque no rompa nada. Muchos lo pasan en silencio. Organizaciones de bienestar animal recomiendan no dejarlo solo más de 4 horas seguidas.
Qué hacer: sácalo a caminar antes de irte, para que se quede cansado. Déjale algo para morder o un juguete rellenable con un poco de su comida. Y si vas a tardar mucho, que alguien pase a verlo o a sacarlo a medio día.
4. CAMBIARLE LA RUTINA
Comer y salir a la misma hora le da seguridad. Un día sí y otro no, lo pone ansioso.
Qué hacer: horarios fijos para comer, pasear y dormir. Y si viene un cambio grande, como una mudanza o un bebé, ve acostumbrándolo poco a poco desde antes.
5. REGAÑARLO POR ALGO QUE HIZO HACE RATO
Si llegas y el sillón está mordido, ya pasó. Él no conecta el regaño con lo que hizo; solo aprende que tu llegada es peligrosa.
Y algo que casi nadie sabe: esa carita de culpa no es culpa. Un estudio encontró que los perros ponen esa cara cuando su dueño los regaña, hayan hecho algo o no. Es miedo a tu regaño.
Qué hacer: si lo cachas en el momento, interrúmpelo con calma y dale algo que sí pueda morder. Si ya pasó, limpia y piensa qué le faltó: casi siempre es ejercicio o algo que hacer.
6. JALONEARLO CON LA CORREA
Le lastima el cuello y le enseña que el paseo es pelea.
Qué hacer: si jala mucho, usa pechera en lugar de collar. Cuando jale, detente y espera. Cuando la correa vaya floja, sigue caminando y felicítalo.
7. NO DEJARLO OLFATEAR
Para ti el paseo es caminar; para él es oler. Si lo jalas para que avance, le quitas lo que más necesita.
Oler es como leer las noticias del barrio. Y le hace bien: en un estudio, los perros que hicieron búsqueda con el olfato durante 2 semanas se volvieron más optimistas.
"¿Y no se enferma por oler?" Oler, no. Lo que hay que cuidar es que no se coma lo que encuentra en el piso.
Qué hacer: dale tiempo para oler en cada paseo, a su ritmo. Y pasea con él, no con el celular: para él, ese rato contigo es lo mejor del día. En casa, esconde croquetas para que las busque con la nariz.
8. QUE LOS NIÑOS LO PERSIGAN, LO DESPIERTEN O LO MONTEN
Ahí es donde pasan las mordidas "de la nada". No son de la nada. La mayoría de las mordidas son de perros de la casa, no de perros desconocidos. Y casi siempre el perro avisó antes: volteó la cara, se lamió, se quedó tieso o gruñó.
Algo muy importante: nunca lo regañes por gruñir. El gruñido es su forma de avisar. Si le quitas el aviso, la próxima vez muerde sin avisar.
Qué hacer: que los niños no lo molesten cuando come o duerme. Que tenga un lugar donde nadie lo moleste. Y nunca dejes a un niño chico solo con un perro, por bueno que sea.
9. COHETES, TELE MUY FUERTE, GRITOS EN CASA
Un perro oye sonidos que tú ni escuchas, y desde unas 4 veces más lejos que tú. Lo que a ti te aturde, a él lo aterra.
Es de lo que más nos preguntan: qué hacer cuando hay cohetes y no los puedes evitar.
Antes: sácalo a pasear temprano, con luz de día. Cierra ventanas y cortinas, y pon la tele o música para tapar el ruido. Prepárale un escondite en el cuarto más tranquilo, con su cama y algo suyo. Y que traiga placa con tu teléfono: con los cohetes muchos perros se escapan.
Durante: si se esconde, déjalo, no lo saques a la fuerza. Si te busca, consuélalo y háblale tranquilo. Antes se decía que eso le reforzaba el miedo; hoy los especialistas dicen que acompañarlo ayuda. Dale algo para morder o lamer. Y nunca lo regañes por tener miedo.
Si cada vez entra en pánico, llévalo con tu veterinario: hay tratamiento. Nunca le des tranquilizantes de personas.
Y para el largo plazo: en días sin cohetes, ponle grabaciones de cohetes muy bajito mientras come o juega, y súbele poco a poco, con calma, a lo largo de semanas.
10. DISFRAZARLO
Le limita el movimiento y le tapa las señales con las que se comunica. Los que se quedan quietos no están felices, están congelados.
Ojo: un suéter para el frío en un perrito de pelo corto, chiquito o viejito, no es lo mismo que un disfraz. Si se mueve normal, camina y juega con él, está bien. Si se queda tieso o intenta quitárselo, no.
Quererlo no es tratarlo como persona. Es respetar que es perro.
LAS SEÑALES DE QUE ESTÁ ESTRESADO
Tu perrito no te lo puede decir, pero su cuerpo sí: si bosteza sin sueño, se lame los labios, voltea la cara o se sacude sin estar mojado, está estresado. También si mete la cola entre las patas, echa las orejas para atrás, te enseña lo blanco de los ojos o jadea sin calor ni ejercicio.
Aprende a verlo. Toma captura y mándasela a alguien que abraza mucho a su perrito.
