Tu perrito te está avisando que algo grave está pasando dentro de su cuerpo… y la mayoría de los dueños lo descubre cuando ya es demasiado tarde. El hígado es uno de los órganos más importantes, y cuando empieza a fallar, lo demuestra con tres señales muy claras. Si tu perro tiene aunque sea una, tienes que actuar ya. Te las explico rápido.
Señal número uno: se está poniendo amarillo. Revísale los ojos, las encías, la pancita y la parte interna de las orejas. Si ves un tono amarillento, eso se llama ictericia, y significa que el hígado ya no puede limpiar la bilirrubina de la sangre. Es una emergencia veterinaria.
Señal número dos: perdió el apetito y toma muchísima agua. Si de repente ya no quiere comer, baja de peso rápido, pero toma agua sin parar… algo no está bien. El hígado dañado provoca sed extrema y náuseas, y muchos dueños lo confunden con "calor" o "se le pasa solo". No se le pasa.
Y la señal número tres, la que casi nadie nota: se queda en su camita, apático, sin querer levantarse, y a veces hasta se ve confundido o desorientado. Cuando el hígado falla, las toxinas llegan al cerebro y afectan su comportamiento.
¿Qué hacer? Llévalo al veterinario y pide un estudio de sangre. La buena noticia: si se detecta a tiempo, muchos casos se controlan con dieta y medicamento.
Guarda este video. Tu perrito no puede decirte que se siente mal… pero su cuerpo sí.
Redacción FEPA Protección Animal